Do Porto com Amor: Señor Lopetegui, un momentito porfa (castellano)

terça-feira, 5 de janeiro de 2016

Señor Lopetegui, un momentito porfa (castellano)


Versão portuguesa aqui.



Señor Lopetegui

Por una vez, me dirijo directamente a usted. Para ayudarle a ayudarnos. Sin duda ha recibido decenas de apelaciones en los últimos días, pero todavía debo insistir en pedirle un momentito. Prometo que no lo dará por perdido.

Empiezo con una pregunta: ¿Qué está haciendo usted aquí en FC Porto? ¿Por qué ha venido acá?

Apuesto que para tener éxito. Para ganar. Para ser reconocido como un buen entrenador, ser apreciado por el pueblo y, como consecuencia, se calificar para vuelos más altos en otras partes.

Suponiendo que las respuestas son correctas, le diré esto: ¡está fracasando miserablemente!

Sé que vino de otra realidad, donde Portugal, los portugueses y sus clubes son vistos como hijos de un dios menor. Sé que es así, no se avergüence por eso. Las cosas son como son. Sin embargo, después de un año y medio en FC Porto, seguramente usted ha notado que los portuenses son más parecidos a los bascos que suponía. Ferozmente celoso de su tierra, protectores de sus símbolos pero todavía civilizados. Gente sencilla, que es lo que somos.

Y fue con esta gente sencilla que hice este Club, uno de los mejores organizados del planeta (si no lo sabía, por no tener comparación anterior, tome mi palabra para ella), "pobres” pero orgullosos de su glorioso pasado que incluye logros más grandes que uno imagino posible.

Esta gente es sencilla pero no estúpida. Es atenta y muy conocedora de fútbol. Usted puede pensar estoy diciendo tonterías, que el 99% de las personas no tienen ni idea de cómo entrenar un equipo, cómo preparar un juego o como gestionar un vestuario. ¡Usted puede pensarlo y con toda la razón! De hecho, la gente que va en el estadio o lo ve en televisión a su Porto no sabe de estos asuntos.

Pero lo que esa gente sabe, tan bien como cualquier entrenador, es evaluar el fútbol que ve. Porque tenemos una vida de experiencia a verlo. En mi caso, son ya tres décadas consecutivas a ver religiosamente cada partido de Porto. Miles de partidos, miles de jugadores y algunas docenas de entrenadores. No podemos saber lo que está pasando en la vida cotidiana o cómo llegar al resultado, pero somos expertos para evaluar ese mismo resultado final de todo su trabajo: los partidos.

Y es por tener este conocimiento, acumulado por la experiencia que nosotros, los adeptos portistas, somos profundamente decepcionados con usted. Nos duele. Porque después de 18 meses en el Club usted sigue dando muestras de no haber comprendido nada de que es el Porto. Nada. Y sería tan fácil tenernos a todos “en su espalda”, a defenderlo incondicionalmente…

Por supuesto, lo que todos queremos, más que nada, es ganar títulos y, en particular, ser campeones de Portugal. ¿Pero cree que si lo había logrado la temporada pasada, todos estaríamos contentos con usted? Si lo cree, se equivoca. No sería así. Por qué lo que los jugadores hacen en la cancha no nos representa, ni nuestros valores. No nos revemos en ningún de los dos equipos que usted he dirigido.

¿Por qué? Porque salimos de la gran mayoría de los partidos con la sensación de que esos once, doce, trece o catorce jugadores no dieron todo lo que tenían, no hicieron todo lo que pudieron, no jugaron todo lo que saben. Y no es un partido u otro, es en (casi) todos.

Y en nuestra mente de expertos a ver Porto jugar, el principal culpable es el señor. Por la insistencia en esa forma inocua de jugar, obsesionado con la seguridad y la posesión; por la inconsistencia que revela; por la incredulidad que notoriamente causa en los jugadores; por la incapacidad de presentar un equipo que vale más que la suma de sus jugadores y no menos.

Entiendo y respeto que tenga convicciones firmes acerca de cómo entender el fútbol. Posiblemente, si un día pueda conseguir entrenar a un Barcelona o un Bayern, tendrá a su disposición los jugadores de excepción que necesita para que su modelo funcione. Y nosotros aplaudiremos con orgullo, diciendo que Lopetegui ha sido nuestro entrenador.

Sin embargo, si usted quiere tener la oportunidad de ahí llegar un día, tiene que empezar hoy a demostrar que merece esa oportunidad. Y en mi opinión, solamente podrá hacerlo teniendo la humildad y la inteligencia para mirar alrededor y darse cuenta del contexto en el que opera. Qué es el Porto, que jugadores tiene disponible, que opositores encontrará en el campeonato y cómo piensan los entrenadores de nuestros rivales que compiten con nosotros por los títulos. ¡Y una vez terminada esa análisis, adaptar-se! Abdicar de sus ideas teóricas en detrimento de la realidad y poner el equipo para jugar según ella.

Otra cosa, me imagino que una de las primeras advertencias que el Presidente y su amigo Antero le hicieron fue que tendría que asumir el control el vestuario. Autoridad y respeto. En contraste con lo ocurrido con su predecesor ¿comprende? Pero la autoridad no se impone, se conquista. Mostrando un camino en que los otros creen lo suficiente para seguirlo sin restricciones. Por supuesto usted no puede permitir que cualquiera de sus subordinados le falten al respeto sin consecuencias, pero créeme, ningún castigo es suficiente regenerador si no acompañado de una esperanza.

Cuando un jugador le dice, con mayor o menor exaltación, que no está de acuerdo con lo que usted propone como plano de juego al equipo, debe resistir a seguir la vía más fácil del castigo y de la exclusión. En contrario, debe tener la humildad de querer saber por qué razones están en desacuerdo. Y pensar en ellas. Puede ser que le reconozca alguna razón. O no. Pero al menos demuestra que es un líder sin miedo, que confías en su plan pero está siempre dispuesto a escuchar lo que dicen aquellos que, en última instancia, te harán un ganador o un perdedor.

Me dirijo a usted en este preciso momento porque creo que es ideal para iniciar una nueva era. Este mes de enero vamos a tener tantos partidos que casi todo se puede decidir, si fallamos en algunos de ellos. Lógicamente no habrá tiempo para entrenar algo diferente, pero también no parece necesario. Es simplemente la actitud que tiene que cambiar. La suya, para comenzar. Libertar los jugadores de esa camisa de fuerza que les impide expresarse como ellos saben. Darles confianza, respetando les y garantizándoles que estará con ellos hasta el final. Siendo el último a abandonar el campo cuando las cosas no van bien. Reconocer sus faltas cuando suceden.

En este momento, su futuro en Porto está determinado. Créame que lo está. Usted ha tocado el fondo. Está en el nivel más bajo en que puede estar un entrenador de nuestro club. Sin embargo, le quedan dos caminos totalmente distintos: 

a) Continuar como hasta aquí, y seguro que no será campeón, incluso ni segundo y posiblemente ni la Copa ganará. Dejar el Club por “la puerta de atrás”, martillado, como persona no grata, algo que tenderá eco en su país e le condicionará el futuro, que pasará tal vez por un club de menor expresión, sin Champions e sin posibilidad de luchar por títulos. Y empezar casi desde cero, a ver dónde va.

O 

b) Tragar su orgullo tonto, escuchar a quien le puede ayudar, quien conoce el fútbol portugués, a Jorge Jesús y a Vítor Pereira y cambiar completamente la filosofía por que el equipo si mueve, devolver la alegría, la raza, la voluntad de correr más que cualquier oponente. Darles confianza y un buen plan y verá que los jugadores se unirán alrededor de usted y le darán el doble. El triple. Lo que quiera. Y así quizás pueda quedarse campeón con el FC Porto. Y aún que no se quede campeón, recuperar parte del respeto que los portistas ahora mismo no tienen por usted.

Sí, es posible. Somos expertos en la evaluación del fútbol que jugamos ¿se recuerda? Si empezamos a sentir, partido tras partido, que hay una nueva forma de mirar el juego, una nueva actitud; si empezamos a salir del estadio con la sensación de que los jugadores hicieron todo lo que estaba en su poder, entonces tal vez, poco a poco, uno tras otro, nos tendrá para apoyarlo y defenderlo de nuestros "enemigos". No prometo, pero es posible. Y así salir de Porto como campeón, por la puerta de los ganadores, sin temor de mirarse delante de nosotros y decir "Yo lo logré, me respeten". Y, quién sabe, tener acceso a un club con aún más aspiraciones que el nuestro.

Ha sido larga la exposición y sólo le pedí un momentito. Lo engañé, pero no fue intencional. Termino con una advertencia final y un voto de confianza.

Empezando por lo peor, "Oporto" es "o raio que o parta". Me doy cuenta de que en sus dos países (Euskadi y España) es costumbre decirlo de esa manera, pero después de 18 meses le queda muy mal seguir repitiendo el error. El señor entrena a FC Porto (o Porto, si se quiere), que es el más grande emblema de la ciudad que le da el nombre, la ciudad de Porto. Es también en estos detalles que creas (o no) la empatía con la gente.

Sea generoso con las gentes portistas y verá que obtendrá de vuelta mucho más de lo que alguna vez ha imaginado. Re-invéntese o, si lo prefiere, deje de querer inventar lo que ya está inventado. Simplifique. Pero rápido, porque los partidos ahora se suceden a un ritmo infernal y no hay ninguna declaración que sostenga una peña ultra después de un nuevo debacle.

Si cree que le pueda ser útil, estoy disponible para explicar más detalladamente lo que es “ser do Porto”, mientras disfrutamos de un marmitako bien regado por un buen txacoli. Pagará el señor, por supuesto. Y lo siento por el malo castellano, pero creo que no será peor que su portugués.

Un sincero abrazo portista,

Lápis e Azul e Branco 


Do Porto com Amor


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